Impecablemente trajeado, Gerard Piqué
irrumpió poco antes de las siete de la tarde en el patio central de la
Real Casa de Correo de Madrid, en el corazón de la capital,
compartiendo carcajadas con el presidente de la Federación Internacional
de Tenis (ITF), David Haggerty, y el resto del equipo de Kosmos, la
empresa que preside. Tomó asiento el futbolista, se atusó el flequillo y
después presenció orgulloso cómo su torneo, la rompedora Copa Davis que arrancará a finales de año con 18 selecciones, en noviembre, cobraba definitivamente forma.
“Esto significa muchísimo para mí”, expresó del central del
Barcelona, de 32 años. “Cuando era niño me gustaban mucho el fútbol y el
tenis, aunque al final terminé jugando al fútbol porque se me da un
poco mejor...”, bromeó el emprendedor Piqué, que recientemente también
adquirió el Andorra para tratar de impulsarlo hacia la élite del
balompié. “Trataremos de que a lo largo de una semana Madrid y todo el
mundo respire tenis”, prolongó el zaguero, acompañado por los extenistas
Albert Costa y Galo Blanco, integrantes del proyecto.

